Conoce Peñaflor

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SITUACIÓN

Peñaflor se encuentra situado en la margen derecha del río Guadalquivir, en la zona más oriental de la provincia de Sevilla. Limita con las poblaciones de Lora del Río (Sevilla) y Palma del Río (Córdoba). Forma parte de la comarca de la Vega Alta del Guadalquivir y dista 75 Km de Sevilla y 56 Km de Córdoba, disponiendo de buenas comunicaciones por vía férrea y por carretera con ambas ciudades.

 

ALREDEDORES

El hecho de que esté ubicado entre el valle del Guadalquivir y las estribaciones de Sierra Morena convierte a Peñaflor en un lugar idóneo para realizar por la vecina sierra rutas de senderismo y cicloturismo. Al mismo tiempo, su relativa proximidad a Córdoba y Sevilla permite realizar una visita a estas ciudades y conocer su rico patrimonio histórico y monumental. Además, se pueden conocer Carmona y Écija, dos ciudades con un rico conjunto histórico-artístico cercanas a esta localidad.

Lugar de contrastes, donde las tierras de secano se mezclan con el regadio, las huertas de naranjos con las dehesas, las ganaderias de reses bravas con la caza de conejos, liebres, perdices o jabalíes. En su flora predomina la vegetación mediterránea: encinas, alcornoques, acebuches, coscojas y monte bajo.

 

HISTORIA

Por los hallazgos arqueológicos podemos decir que Peñaflor estuvo habitado desde el siglo VIII a.C., coincidiendo con el período cultural del Bronce Final. En el yacimiento arqueológico de La Viña y Pared Blanca (declarado Bien de Interés Cultural) se ha constatado la presencia humana en dicha época. Asimismo, en las estribaciones de la sierra, a unos 6 Km de la localidad, se conservan restos de dos poblados amurallados que pueden datarse en la misma fecha. El primero de ellos, La Cerquilla, conserva buena parte de la muralla y dos torreones cónicos, formados por acumulación de piedras, que vigilan la entrada.

Conocido ya con el nombre de Celti en el período ibérico-turdetano (siglos V-II a.C.), alcanzó durante la época romana un extraordinario avance económico (comercio del aceite a través del Guadalquivir e industria alfarera), llegando a acuñar en el siglo I a.C. moneda propia, con una efigie en el anverso y un jabalí sobre punta de lanza y la inscripción "Celtitan" en el reverso. A partir de 74 d.C., gracias a un decreto del emperador Vespasiano, la ciudad adquiere el rango de municipium -Municipium Flavium Celtitanum-, una categoría que influirá en el notable desarrollo urbanístico del siglo II d.C., como pudo constatarse en las últimas excavaciones realizadas en el yacimiento arqueológico de La Viña.

A raiz de la época visigoda (siglo VI d.C.), la antigua ciudad de Celti entra en un período de decadencia que se prolonga varios siglos, hasta que vuelve a renacer durante el dominio  musulmán, sobre todo en la estapa almohade, aunque con emplazamiento y nombre distintos a los del periodo romano. De estos años se conservan en el término municipal restos de varios castillos: Almenara, Toledillo y Peñaflor, este último situado en la propia localidad, en el barrio de la Morería.

En el siglo XIII, una vez producida la conquista castellana, en un punto cercano a la localidad se levantó el torreón mudéjar de Villadiego, en el que hoy se encuentra la ermita de la Virgen de este nombre. Como dato histórico a tener en cuenta, en 1319 en este torreón se reunió por pimera vez la Hermandad General de Andalucía, que comprendia, a la sazón, los concejos de Córdoba y Sevilla.

El siglo XVIII es el otro gran momento histórico que conoció Peñalfor, además del que ya vivió en época romana. En este siglo se levantaron los monumentos más significativos del pueblo, como la iglesia de San Pedro Apóstol, el convento de San Luis del Monte o las ermitas de la Encarnación y de los Santos Mártires, sin olvidar otros edificios civiles. como las dos casas palacios.

Durante el siglo XIX, a partir de la nueva división territorial de España realizada por Javier de Burgos en 1834, Peñaflor pasó a depender de la provincia de Sevilla, habiendo estado hasta ese momento bajo la jurisdicción de Córdoba. En la segunda mitad de este siglo, la economía local se revitaliza con la llegada del ferrocarril, que propicia la instalación de una importante fábrica de harinas y la explotación de la mina de cobre "La Preciosa", que complementa y diversifica la economía exclusivamente agraria de la que había vivido el pueblo hasta ese momento.

La primera mitad del siglo XX no conoce cambios sustanciales en relación con el siglo anterior. Sin embargo, después de que a mediados de siglo se produjeran los cierres de la mina de cobre por escasa rentabilidad del mineral y de la fábrica de harinas por el desvío del cauce del Guadalquivir en la crecida de 1963, Peñaflor conoce nuevas fuentes económicas a raiz de que, en la década de los años sesenta, entre a formar parte de la Zona Regable del Bembézar, que trae consigo la fundación de dos poblados de colonización, Vegas de Almenara y La Vereda, revitalizándose así la economía de la zona. En la actualidad, la población vive sobre todo de la agrícultura, de la industria del espárrago blanco y del sector servicios.


Video Peñaflor

   
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